Quiero ser la sombra de tu alma,
también, la ensenada de tu barca,
para que olvides aquellas nubes grises,
con sus inviernos sin nieve blanca.
Seré de tu silencio, la encendida llama,
que lucirás de nuevo alumbrando mis sueños,
aceptaré tu ausencia sin lamento,
porque conozco bien el sufrimiento.
Navegare por el agua turbulenta de tus mares,
y atracare mi paz en tu puerto si prefieres,
cambiare mis brazos por toda tu tristeza,
aunque el fracaso tuyo supliera cuanto dieres.
Ya jamás estarás triste con tu pena,
amiga, que por las noches me desvelas,
contaras conmigo cuando te sientas sola,
y cambiare tu desgarrada estima a todas horas.
Al fin soñaremos juntos recordando las ausencias,
sin lamentar cuanto tiempo ha transcurrido,
preparando juntos el andar de nuestra vida,
que tú consciente imaginaba en el tardío.
Ranza (Poeta modernista Valenciano)